Una vez finalizada la exodoncia se realiza la limpieza del alveolo. Curetaje Sólo se recurre a esta maniobra cuando existen restos evidentes de restauraciones o fragmentos dentarios en el alveolo o bien cuando la radiografía periapical muestra la presencia de una lesión apical que no ha salido adherida al ápice dentario. En su lugar se recurre al desbridamiento de la herida por medio de una irrigación profusa del alveolo y aspiración. Si se realizan curetajes indiscriminados, se eliminan innecesariamente restos de coágulos y tejido periodontal que facilitan la curación del alveolo. Compresión Se realiza una compresión digital por la tabla lingual y vestibular, para devolver el hueso a su situación habitual después de haberse dilatado con la luxación dentaria. Se practica también un masaje de las encías, que facilita su adaptación al hueso subyacente y estimula su circulación, que puede estar comprometida por el efecto vasoconstrictor de la anestesia. Remodelado de los tejidos blandos Deben eliminarse los tejidos blandos sobrantes, en especial los de tipo inflamatorio, propios de la enfermedad periodontal, que tienen gran tendencia a la hemorragia. Remodelado óseo Se debe palpar la zona de la exodoncia en busca de esquirlas
óseas, que deben ser eliminadas para evitar molestias
al paciente. Revisar en busca de fragmentos óseos
con vascularización comprometida, que podrían
ser causa de secuestros óseos. El remodelado óseo
es distinto según las situaciones, siendo en ocasiones
necesario realizar una alveoloplastía más
o menos compleja.
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