Periodonto. El periodonto o el ligamento periodontal que es un tejido conjuntivo interpuesto entre las raíces de los dientes y la pared interior del agujero alveolar. Este continúa con el tejido conectivo de la encía y se comunica con los espacios medulares a través de los conductos vasculares del hueso. El ligamento periodontal vincula los dientes al hueso alveolar propio, dando apoyo, protección y un aporte sensitivo al sistema masticatorio. Las fibras del periodonto mantienen suspendido al diente en el alvéolo. Su modo de acción puede representarse de manera que, cuando tenga lugar una presión sobre el diente, todas las fibras o una parte de ellas se ven sometidas a tensión; como resultado de ello, la presión ejercida sobre el diente se transforma en una tracción aplicada al hueso alveolar, pero que actúa también naturalmente en forma de tracción sobre el cemento dentario.
Las fibras periodontales se pueden clasificar así desde la porción cervical al ápice:
Fibras Peridontales
Fibras gingivales: Son aquellas cuya inserción inferior se realiza a nivel del cuello del diente. Fibras crestodentales: Parten de la cresta alveolar y van a insertarse en el cemento, por debajo de la inserción de las fibras gingivales. Fibras alveolodentales horizontales: Se dirigen horizontalmente desde la pared alveolar al cemento dentario. No ocupan más que una pequeña porción del periodonto. Fibras alveolodentales oblicuas: Es el grupo mas basto en el ligamento periodontal, estas fibras se extienden oblicuamente hacia el ápice radicular, desde el alveolo al cemento, ocupando la mayor parte del periodonto. Sirven para transformar las presiones que recibe el diente en tracciones sobre el alvéolo, lo cual resulta muy beneficioso para la inserción, ya que el hueso resiste siempre mucho mejor las tracciones que las presiones. Fibras apicales: Abiertas en abanico, se irradian desde la vecindad del ápice a la pared alveolar.
En el periodonto también encontramos elementos celulares, vasos sanguíneos y nervios. Elementos celulares: Consisten en fibroblastos, cementoblastos, osteoblastos, osteoclastos, y los restos epiteliales de Malassez. Nervios: Tienen su origen en los nervios del hueso y la encía. Vasos sanguíneos: El periodonto está ricamente vascularizado, sus vasos provienen y desembocan en los vasos de las paredes alveolares y de la encía. La ruptura de estos vasos en las maniobras de la exodoncia, llena el alveolo de sangre, lo cual provee los elementos naturales necesarios para la cicatrización de la herida. |