PREVENCION PROTECCION ESPECIFICA - Dra. Clara Patricia Acuña Ramos
BARRERAS MECANICAS BIBLIOGRAFIA

3.2.9 Plan de Tratamiento en Prevención.

Para referir el plan de tratamiento ideal para un paciente debemos considerar todos los aspectos biosicosociales, en esa forma encaminamos los diferentes aspectos y momentos en que se debe abordar el paciente en forma individual, familiar o colectiva, teniendo en cuenta las necesidades individuales del paciente. La mayoría de programas preventivos constan de medidas de alguna combinación de las mencionadas anteriormente.

3.2.9.1 Dieta.

Uno de los aspectos fundamentales que se debe evaluar al momento de elaborar un plan de tratamiento en prevención es la dieta, la cual debe ser orientada en todos los grupos de edades dependiendo las necesidades nutricionales propias y demás factores inherentes al individuo.

Las recomendaciones globales sobre el control de la dieta se deben orientar a la ingesta equilibrada, reducción de la frecuencia de carbohidratos y selección de alimentos que no se retengan en los dientes y tejidos blandos, puesto que son estos los que más tienden a producir ácidos (durante su actividad glicolítica) que disminuyen el pH del medio bucal (256). También existen factores individuales que afectan la variación del pH tales como: cantidad y composición de la placa dental, flujo salival y capacidad buffer y tiempo de ón de la sustancia entre otras.

La frecuencia de ingesta de los alimentos cariogénicos tiene una gran relación con el riesgo de desarrollar caries dental. (148)(270) Aquellos productos que causen una caída por debajo del nivel crítico (aproximadamente pH 5.5) son acidogénicos y potencialmente cariogénicos. (270) El contacto más frecuente con azúcares a la hora de la comida y frecuente con carbohidratos entre comidas produce cambios prolongados y múltiples de pH en los dientes, dando como resultado un aumento en la posibilidad de desmineralización del esmalte. (256)

Según Schachteele los alimentos poco cariogénicos tienen en común las siguientes características:

Como medida de prevención se debe intentar alterar los hábitos dietéticos en los pacientes susceptibles a la caries. Aunque estos intentos con frecuencia no son fructíferos, los odontólogos tienen la obligación de hacer disponibles la información dietética para los pacientes. Aunque no es factible ni deseable eliminar por completo el azúcar de la dieta, se puede recomendar que los dulces entre alimentos sean supervisados por los padres , y de ser posible, que la ingesta de azúcar se limite a la hora de la comida cuando el flujo salival es mayor.
Disminuir la frecuencia de ingestión de carbohidratos es más importante que reducir la ingesta total de los mismos. (256)

Uno de los aspectos primordiales que se debe tener en cuenta para la elaboración de un plan de tratamiento en prevención es la edad, ya que debido a los cambios sicomotrices que ocurren a lo largo de la vida las necesidades varían, por lo que se hace necesario abordar de manera diferente al paciente en las diferentes etapas del desarrollo.

3.2.9.2 Orientación prenatal.

Es vital que el odontólogo advierta y oriente a los futuros padres sobre el desarrollo y cuidados del sistema estomatognático del recién nacido, las enfermedades dentales y las medidas de prevención existentes para evitar el curso de la enfermedad. (256)

Se debe informar sobre la importancia de la dieta materna durante el embarazo, incluidos los efectos de medicamentos, tabaco y alcohol; la necesidad de supervisión odontológica de las embarazadas, y la programación de tratamientos dentales durante la gestación. (256)

La orientación prenatal debe abarcar pautas acerca del momento adecuado para la primera consulta odontológica del niño. A los largo de los años, ha sido hábito que esta ocurra en el periodo de tres a cinco años de edad, pero es recomendable para evitar la aparición de enfermedades en cavidad oral que la primera consulta se lleve a cabo en el primer mes de vida y realizar controles periódicos cada tres meses, esto con el fin de familiarizar al niño con la consulta odontológica. (256)

Es necesario motivar a los padres para que realicen una correcta higiene oral del niño y así controlar la placa bacteriana, para esto es necesario enseñar métodos alternativos de higiene (gasas, telas de algodón) y aquellos disponibles en el mercado (cepillos digitales). (256)

Aunque se han desarrollado diferentes modelos de orientación prenatal, la mayoría de estos programas presentan similitudes, este modelo debe ser individualizado para cada caso dependiendo el sitio, tiempo y disponibilidad tanto de los padres como del personal. A continuación se muestra un ejemplo de modelo de orientación prenatal. (256)

• Objetivo.

• Métodos.

• Contenido

Componente externo (padres):

Componente interno (padres e hijos):

3.2.9.3 Del Nacimiento a los Tres Años.


El plan de tratamiento en prevención se inicia antes de que se desarrolle la enfermedad bucal y nunca termina, ya que si existe una atención adecuada la boca y sus componentes permanecerán sanos durante toda la vida. (139)(164)(256)

La responsabilidad en la aplicación de este plan corresponde completamente a los padres y se hace con base a la orientación dado por el profesional. Este plan abarca diferentes aspectos: dieta y eliminación de la placa dentobacteriana. (256)

La eliminación diaria de la placa permite asegurar unos dientes y encías sanas, además al iniciarse tempranamente ayuda a establecer un hábito que dura para toda la vida. (256)

Una vez se ha orientado a los padres se debe seleccionar el sitio para la realización de las actividades preventivas. Se debe mostrar la posición adecuada para colocar al niño, sugerir productos para la eliminación de la placa y enseñar la técnica correcta. En un principio la higiene oral del niño se debe hacer quizá siempre que se cambien los pañales. Se recomienda la limpieza completa al momento de acostarse. La posición de rodilla con rodilla puede resultar más útil conforme crece el niño. Para los pacientes en estas edades el baño no es el sitio ideal, ya que no provee el espacio y la seguridad adecuada. (139)(256)

Cuando erupcionan los dientes se puede utilizar para su, limpieza un cepillo mojado de cerdas blandas, se debe establecer una rutina más minuciosa, y se debe recomendar a los padres que sean persistentes con el tiempo para ser una actividad tolerable y aceptada por el niño. Se pueden idear juegos o usar música. (164)(256)

Aunque los niños de dos años suelen mostrar inclinación a limpiarse los dientes sin ayuda, se debe tener en cuenta que su motricidad es deficiente, por lo tanto los padres siempre deben supervisarlos. En estas edades se recomiendan los cepillos con cerdas blandas redondeadas y que mejor se adapten a las necesidades del niño. Los lactantes no expectoran de manera eficaz por lo que se recomienda el uso de pastas con bajos niveles de fluoruro. (139) Al existir espacios entre los diferentes primarios no es necesario el uso del hilo dental, hasta que se establezcan los contactos interdentarios. (256)(136)

3.2.9.4 De los Tres a los Seis Años.

En este período los padres tienden a pensar que el niño puede ser más independiente de lo que en realidad es capaz, por su parte el niño trata de ser más independiente y suele no querer la ayudad de sus padres, por esta razón los padres deben llegar a un acuerdo con el niño y así lograr una activad más amena supervisada por el odontólogo. (256)

El uso del hilo dental esta indicado conforme se cierran los espacios interdentarios, esta tarea debe ser realizada por los padres y se puede facilitar con la utilización de sujetadores de hilo. La posición ideal para una mejor visibilidad de los padres es la posición supina. Se recomienda el cepillo de cerdas blandas humedecido y el uso de pastas en pequeñas cantidades, que tengan bajo contenido de fluoruro y supervisar siempre que el niño escupa cuando termina el cepillado, pues diversos estudios muestran que los niños de tres a seis años la degluten y por lo tanto favorecer la aparición de fluorosis dental. (139)(144)(192)(256)

Se recomienda el cepillado tres veces al día después de cada comida, siendo de especial importancia al momento de acostarse, ya que durante el sueño disminuye la producción de saliva y aumentan los ácidos. (256)




3.2.9.5 De Seis a Doce Años.

Las diversas actividades que realizan los niños en estas edades dificultan la programación y el tiempo para la higiene oral, por lo tanto se debe insistir tanto a los padres y a los niños en la importancia de reforzar este hábito. Aunque el ideal es el cepillado después de cada comida muchas veces esto no puede ser posible debido a que generalmente olvidan llevar el cepillo a la escuela, por lo que se puede recomendar hacer enjuagues con agua que va a remover partículas y neutralizar los ácidos después del almuerzo. (256)

Se debe continuar con la supervisión de los padres haciendo revisiones periódicas 1508 a la cavidad oral, esto se puede facilitar con el uso de tabletas o soluciones reveladoras. El cepillo debe ser del tamaño ideal que se adecue a las necesidades del niño, se recomiendan las cerdas suaves y redondeadas. Se recomienda el uso de dentífricos y enjuagues bucales con fluoruros. (139)(256)

A esta edad se puede considerar la aplicación de presentaciones más concentradas de fluoruro. Por lo general se pueden hacer semestralmente aplicaciones de geles en el consultorio. (14)

Al final de este período el niño puede aprender el uso del hilo dental ayudado por sus padres.

Por la estatura y actitud que se presentan en esta edad el baño se convierte en el sitio adecuado para la realización de la higiene oral. (256)

3.2.9.6 Adolescencia.

En esta edad todos los dientes permanentes han hecho erupción. “Muchos estudios indican un aumento gradual y a la vez generalizado de la incidencia de caries dental, la enfermedad periodontal se vuelve clínicamente evidente al disminuir la práctica sistemática y la supervisión de los cuidados dentales en el hogar, así como las intervenciones odontológicas”.(256) Los hábitos alimentarios se modifican de manera considerable.

Se debe buscar la manera adecuada de orientar al adolescente del cuidado de su salud oral sin regaños que puedan originar respuestas negativas. El odontólogo debe ayudar a desarrollar un plan para fortalecer los hábitos de higiene oral. (256)

En este período el hilo dental se debe usar diariamente, en este momento ya esta desarrollada la motricidad fina. El objetivo debe ser la limpieza completa tres veces al día, idealmente en la noche. Cuando exista aparatología ortodóntica se requerirá más tiempo y el plan se debe modificar para eliminar los residuos de estos aparatos. (189)(256)

Los agentes químicos para controlar la placa se hacen coadyuvantes para la higiene bucal diaria. Los fluoruros de aplicación tópica y los selladores oclusales son los elementos primordiales para la prevención durante la adolescencia. (59)(256)

Se recomienda el uso diario tanto de pasta como de enjuagues fluorados. El cepillo dental debe ser acorde a las necesidades del paciente. “La aplicación tópica profesional de flúor debe continuar por lo menos cada seis meses durante la adolescencia, sobre todo en aquellos pacientes que presentan mayor riesgo de sufrir caries dental”. (139)(214)(256).

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