7.6.1.7.LA ESCUELA PSICOANALÍTICA
El psicoanálisis tiene su origen a partir de la práctica médica en el tratamiento de pacientesque mostraban una conductaincomprensible, tales como dificultad al beber, comer, parálisisde algunas partes del cuerpo, perturbaciones en los movimientos, celos obsesivos y estado de gran irritación y desconsuelo, para mencionar algunos.
Ante tal estadode conducta, la medicinade la época y en especial la Psiquiatría, era bien poco lo que podía hacer. Sólo a finales de 1882, Josef Breuer y Sigmund Freud, lograronformular un tratamiento adecuado para dichos pacientes.
Laescuela psicoanalítica sostiene que en la personalidad, en el aparato psíquico,se integran tres instancias:
El "Ello", que corresponde a los factores primarios, básicos; de ella dependen la ira,las tendencias básicas, los instintos, etc.
El "Yo", que es el contenido actual de la personalidad.
El "Super yo", que contiene todos los modelos, los valores, los ideales, los patrones más altos que el individuo considera el ideal de la personalidad. En el super yo radican las normas de conducta, lo que se considera vergonzoso, rechazable, aborrecible; las prohibiciones de todo tipo, las normas sociales en general. Actúa a modo de juez de toda acción, de todo pensamiento, de todo sentimiento, de toda situación o evento. Esta instancia se forma principalmente con el proceso de socialización y educación. En ella influyen los modelos de comportamiento que actúan sobre el niño o la niña: sus padres, sus maestros, etc. Con frecuencia determinan esta parte tan importante de la personalidadlos modelos de los personajes de la televisión, las revistas populares, los ídolos de la música, el teatro, el cine...
Hay también tres niveles de conciencia: el consciente
, que contiene todo lo que es actual en la percepción del momento: lo que “somos” en cada instante. El preconsciente, que almacena todo lo que estuvo en la concienciay puede ser evocado, el inconsciente, elemento fundamental de la concepción psicoanalítica de la personalidad, donde se almacena todolo que el super yo rechazay no permite llegar a la conciencia.
Por ejemplo: odiar a la mamá es un sentimiento en extremo chocante para la personamedia, en virtud de la educación en valores que recibe todo ser social. Un odio de esta naturaleza es abominable a toda conciencia corriente. Sin embargo, en ciertas circunstancias, una persona podría generar odio a su propia madre, pero este sentimiento es tan aborrecible en su conciencia que no le permite hacerlo consciente, confesarse que así siente. El sentimiento no desaparece por esta censura sino que es almacenado en este compartimiento hermético destinado a encerrar todos los sentimientos, experiencias, deseos, etc., que el super yo y la conciencia rechazan o consideran muy perjudicialespara la emocionalidad del individuo.
Freud considerados fuerzas motoras del aparato psíquico: la libido y el tánathos.
Líbido o Eros:
La palabra líbido viene del vocablo latino libido, libidinis placer, impulso sexual, o bien, ternura, amistad.
En las obras de Freud el término se utiliza al menos con tres acepciones:
Como ansia o apetito desenfrenado de placer.
Para Freud el concepto de sexualidad es muy amplio. Por esta razón la libido no se restringe a las relaciones sexuales, pues, según él,la observación atenta de los hechosdice que no es verdad que el impulso sexual vaya siempre dirigido hacia una persona del sexo opuesto, porque, bajo la tensión de una prolongada frustración este impulso puede orientarsehacia personas del mismo sexo, animales, o hacia sí mismo.
No es verdad que el fin sexual tienda siempre al coito, porque otros órganos del cuerpo (boca, pecho, cuello, etc.) pueden sustituirlos y causar al individuo placer sexual. La excitación sexualpuede ser provocada por prácticas sádicas, masoquistas, exhibicionistas... que por otra parte, no deben considerarse como prácticas de perversos o depravados sexuales.
Todo cuanto pueda proporcionar al sujeto una sensación placentera de todo tipo que ésta sea, aunque reconozca que no todas las sensaciones sean igualmente sexualeso contengan el mismo gradode sexualidad, sino que unas son más que otras, pero de suyo, toda sensacióngratificante para el sujeto, como pueden ser: ver, oír, tocar, tocar, oler, correr, bailar, comer, morder, estar juntos... tiene para Freud un marcado carácter sexual. (¿Pan sexualismo?)
La estructura final de la personalidad, movida por la libido, se va construyendo en la maduración sexual del individuo, con su paso por unas etapas bien definidas, así:
Etapa Oral:
Cuando nace el niño o la niña, el único sector de su sistema nervioso central maduro es el que controla las áreas peribucales. De modo que el bebé tiene contacto con el mundosólo a través de la boca y zonas circundantes. Su única y auténtica habilidad es chupar, y de ella depende su supervivencia. A través de la bocay las áreas peribucalesobtiene el alimento, el placer, el contacto con el mundo. Con una madre normal, recibirá, juntocon el alimento, el afecto, y aprenderá a relacionarlos. En el adulto se ven los resultados: cuando alguien quiere mostrar afecto por otro puede regalarle un caramelo; o invitarlo a almorzar. En la visita, insistir en ofrecer alimentos o bebidas como muestra de afecto y hospitalidad. Por el contrario, pueden oírse verdaderas amenazas afectivas: “Si ese... llega a venir, no le doy ni un tinto”. O, la amarga queja: “Fuia visitarlos y no me dieron ni un vaso de agua”.
Etapa Anal:
En la edad de dos años, las áreascerebralesque controlan los esfínteres uretral y anal comienzan a funcionar, y el niño está listopara regular la evacuación de sus heces y su orina. A partir de esta edad comienza también la implantación de la disciplina: en los hábitos de alimentación, de dormir, en las relaciones con los demás, etc.
El niño o la niña empiezan a ser consciente de sus heces, a las que considera parte de sí mismo. La preocupación muy notoria de la madre y los adultosde la familia, por la cantidad, la calidad, la frecuencia, etc., de las deposiciones, lo llevan a considerar sus excrementos como un valor de cambio. Así, ocurre que al depositar heces en el “vasito”, decida obsequiarlas a alguna persona cercana. La respuesta del adulto puede ser de rechazo y repugnancia, o de agradecimientoy condescendencia. Esto determinará muchas de las actitudes del futuro adulto frente al dinero y demás valores de cambio.
La forma como se le inculcó la disciplina tiene también consecuencias importantes en la actituddel adulto frente a la autoridad, al orden, a la ley...Muchas personas que tienden a tener conflictoscon los padres, el rector, los profesores, los árbitros, la policía, etc., pueden tener una reacción ante la disciplina como producto de su formacióndurante la etapa anal. Lo mismo puede decirse de la persona que valora las normas como un obstáculoo un arma, como una amenaza, y quienlas valora como instrumento de convivencia, que acepta, acata y se adapta con facilidad a la vida en comunidad, respeta la autoridad...
Etapa Genital o Fálica:
El niño o a la niña que ha llegado a los cinco años comienza a interesarse por las áreas genitales de su propio cuerpo y del de los demás, hace preguntas del mismo ordenque en cualquiera época anterior, que no revelan sino la necesidad de conocer, de adaptarse al mundo. Otra vez, la actitud del adulto: la adecuación, la oportunidad de información, determinarán la posición del futuro adulto frente al tema específico. El valor del propio cuerpo, de la propia sexualidad, el respeto y consideración por los demás y en especial por el sexo opuesto, se determinan, en gran medida durante esta etapa de la vida.
El tánathos:
Tánathos era el dios griego del más allá, la personificación de la muerte. Es el llamado instinto de muerte, instinto de destrucción, que según Freud, ha predominadoen la historia general del género humanoen acontecimientosde crueldad: guerras, revoluciones, persecuciones políticas y religiosas, crímenes, etc. Pero, además,vemos diariamente gran cantidad de crueldad, burda y sutil, en nuestra cultura: explotación, trampas, menosprecios, opresión de seres indefensos, de los niños, de los pobres.
Freud deduce la existencia de este instinto de muerte a partir de la especulación: no se puede observar directamente, porque tal impulso actúa clandestinamente, y lleva a cabo su obra de destrucción en silencio dentro del organismo. Como diría el poeta Blas Otero:
“... la muerte, desde dentro, ve la muerte, desde dentro, vela, la muerte, desde dentro, mata”.
“Si bien, -dice Freud- si venimos de un estado inorgánico, es decir, la no-vida, cabe entonces concluir la existencia de un impulso que nos conduzca a nuestro primitivo estado inorgánico: una tendencia instintiva hacia el polvo y la muerte: la meta de la vida es la muerte”.
Veamos el siguiente ejemplo consignado por el mismo Breuer:
“Reinó durante el verano un intenso calor y la enferma había padecido ardiente sed, y sin que pudiera dar razón alguna para ello, de repente se había visto imposibilitada de beber. Tomaba el ansiado vaso de agua y en cuanto lo tocaba con los labios, lo apartaba de sí, como atacada de hidrofobia; además, se veía claramente que durante los segundos en que llevaba a cabo tales acciones se sentía como en estado de ausencia. Para mitigar la sed que la atormentaba no ingería otra cosa de frutas acuosas: melones y sandías.
Cuando llevaba unas seis semanas en tal estado, un día comenzó a hablar durante la hipnosis, de su institutriz inglesa, a la que no profesaba afecto y contó con extremas muestras de asco que un día entro en su cuarto y vio que el perrito de la inglesa, un repugnante animalucho, estaba bebiendo agua de un vaso. Para evitar que la consideraran descortés o impertinente, decidió no hacer comentario alguno al respecto.
Después de exteriorizar enérgicamente durante este relato aquella irritación reprimida, pidió agua y bebió sin dificultad una gran cantidad y despertó de la hipnosis con el vaso en los labios. A partir de este momento, desapareció por completo la perturbación que le impedía beber.
“Se halló que los síntomas histéricos desaparecieron en cuanto se conseguía despertar (en estado hipnótico) con toda claridad el recuerdo del proceso provocador”.
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135 LAWRENCE J. FRIENDMAN USOS Y ABUSOS DEL PSICOANÁLISIS
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