Se ofrece una diversidad metodológica reflejada en la estructura de la actividad formativa, en la exigencia del trabajo extraclase y el estímulo al trabajo en equipo, la reflexión y el espíritu crítico, la producción de ideas y de conocimientos antes que el memorismo, y por último se refleja en el sistema de evaluación.
a. Cursos: Se combina el esfuerzo del alumno y del profesor, podría plantearse que en la fase presencial habría una proporción de 70% del profesor y un 30% del alumno.
b. Seminarios: El mayor esfuerzo corresponde al alumno tanto en preparación previa como en el desarrollo del evento presencial. La proporción sería de un 30% de trabajo del profesor frente a un 70% del alumno.
c. Talleres: cuando el objetivo de la formación es obtener un producto tangible (además del conocimiento) se utilizará el Taller el cual demanda un esfuerzo similar de profesor y alumno (50% y 50%), puede haber o no trabajo previo requerido pero necesariamente deberá obtenerse el producto final.