El cuerpo frente a la corporeidad

Aunque el criterio de Foucault sobre el cuerpo sea útil, puesto que permite el análisis del mismo sin recurrir al determinismo biológico, a su cuerpo curiosamente le faltan características que parecen esencia­les. Tal como hemos citado anteriormente, la explicación de Foucault sobre el cuerpo y su relación con el poder es problemática para femi­nistas como McNay (1992) y Ramazanoglu (1993), porque no tienen presente la cuestión del género que, según ellas insisten, es vital para cualquier explicación del cuerpo y sobre cómo éste se ve manipulado por el poder. Tal como arguye McNay (1992), no sólo el género es la diferencia más fundamental entre los cuerpos, sino que el poder no es equitativo respecto a los cuerpos femeninos y los masculinos.

Además, el análisis de Foucault es, a veces, internamente incohe­rente y su concepción sobre el cuerpo confusa. Turner observa que Foucault vacila entre cierta idea de un cuerpo material «real» y un cuerpo constituido por el discurso:

[…] A veces trata el cuerpo como una entidad real, como en los efectos del crecimiento de la población en el pensamiento científico o en su análi­sis del efecto de la ciencia penal sobre el cuerpo. Foucault parece tratar el cuerpo como un aspecto unificado y concreto de la historia humana que se mantiene constante a través de las épocas. Esa postura, sin embargo, no concuerda con su visión de las discontinuidades de la historia ni con su ar­gumento de que el cuerpo es constituido por el discurso (1985, pág. 48).

Por una parte, la biopolítica de Foucault parece constituir un cuer­po concreto, una entidad material, manipulada por las instituciones y las prácticas; por la otra, su enfoque en el discurso parece producir un concepto del cuerpo que carece de materialidad fuera de la represen­tación. Esta falta de definición es problemática, dado que la pregun­ta de qué es lo que constituye un cuerpo no se puede evitar, ¿tiene el cuerpo un carácter material fuera del lenguaje y de la representación? El cuerpo no puede ser al mismo tiempo un objeto material fuera del lenguaje y una única construcción lingüística. Terrance Turner consi­dera que el cuerpo de Foucault es contradictorio y problemático en lo que respecta a la propia reivindicación del autor a criticar la esencia: es una «tabula rasa sin características a la espera de las animadas disci­plinas del discurso […], una unidad individual a priori que recuerda conciliadoramente a su gran rival, el sujeto trascendental» (1996, pág. 37). Además, el dominio del cuerpo discursivo en la obra de Foucault parece debilitar su objetivo de producir una «historia de los cuerpos» y de las inversiones e influencias del poder sobre los mismos. ¿Qué es más material y vital respecto al cuerpo que no sea su carne y sus hue­sos? ¿Qué hace el poder, sino influir, controlar y dominar el cuerpo material? Turner enfatiza sobre este punto, arguyendo que el concep­to de Foucault sobre el cuerpo como la cosa más material es «clara­mente un espurio. El cuerpo de Foucault no tiene carne; es un engen­dro del discurso sobre el poder (que es de por sí una fuerza inmaterial similar al maná» (1996, pág. 36). La visión de Foucault niega el hecho de que, por difícil que pueda ser el acceso al cuerpo como un campo independiente, nosotros estamos encarnados y contenemos los parámetros de una entidad biológica y que esta experiencia, aunque esté mediatizada por la cultura, es fundamen­tal para nuestra existencia. Los cuerpos no son simples representacio­nes; tienen una realidad concreta y material, una biología que, en parte, viene determinada por la naturaleza. Los cuerpos son producto de una dialéctica entre la naturaleza y la cultura. Este reconocimiento del cuer­po como un objeto natural no desemboca forzosamente en un biologis­mo y, de hecho, una serie de explicaciones constructivistas sociales re­conoce el cuerpo como una entidad biológica, pero consideran el modo en que está sujeto a la construcción social (Douglas, 1973, 1979a, 1979b, 1984; Elias, 1978; Mauss, 1973). Sin embargo, si el cuerpo cuenta con su propia realidad física fuera o más allá del discurso, ¿cómo podemos teo­rizar esta experiencia?

Thomas Csordas (1993,1996) tuvo presente estos temas y describe lo que él denomina un «paradigma de la corporeidad», como alterna­tiva al «paradigma del cuerpo» que caracteriza al criterio estructura­lista. Su objetivo expreso es contrarrestar la «fuerte tendencia represen­tativa» del paradigma semiótico-textual que se puede observar en obras como la de Douglas (1979a), Foucault (1977) y Derrida (1976). Csordas apela a un cambio para alejarse del marco semiótico-textualista y lle­gar a un concepto de corporeidad y de «estar en el mundo» extraído de la fenomenología. Nick Crossley hace una distinción similar, al de­cir que la «sociología del cuerpo», aunque «sociología carnal», exami­na lo «que hace el cuerpo» (1995b, pág. 43). El cambio metodológico que ambos reivindican «requiere que el cuerpo sea entendido como el ámbito existencial de la cultura, no como un objeto con el que «es bue­no pensar», sino como un sujeto cuya «existencia es necesaria» (Csor­das, 1993, pág. 135). Csordas defiende un estudio de la corporeidad que tome como referencia la fenomenología de Maurice Merleau­Ponty (1976,1981), así como la «teoría de la práctica» de Pierre Bour­dieu (1989). Su paradigma de la corporeidad marca, pues, un aleja­miento de los textos para centrarse más en la experiencia corporal y la práctica social. Crossley también identifica la preocupación por la ex­periencia corporal con Merleau-Ponty y Erving Goffman.

A continuación entraré en detalles respecto a las suposiciones teóricas y metodo­lógicas subyacentes al «paradigma de la corporeidad», veremos primero la fenomenología y nos centraremos en el trabajo de Merleau-Ponty (1976,1981), luego en el de Goffman (1971, 1972, 1976) Y por último en el de Bourdieu (1989), cuyos conceptos son especialmente útiles para desarrollar una explicación sociológica de la corporeidad.

 



Universidad Nacional de Colombia
Carrera 30 No 45-03 - Edificio 477
Bogotá D.C. - Colombia

Aviso Legal - Copyright
Gobierno en LíneaAgencia de Noticias UN