¡LOS RASCACIELOS, HIJOS DE
Nuestros antepasados encontraron maneras de crear estructuras altas, explotando la capacidad de la piedra para resistir grandes esfuerzos de compresión, pero estas estructuras masivas de mampostería dejaban poco espacio útil en el interior. La gran pirámide de Keops, con sus 146 m de altura es una expresión viva del poder del gobernante, pero en el interior es casi roca pura. En un cuadrado de 230 m de base, solo encierra la «camara real», que apenas tiene cinco metros de fondo; la relación de área neta a bruta es terrible...
Los arquitectos del siglo XIX encontraron maneras para obtener grandes relaciones entre espacios libres de piso y área bruta con el empleo de los nuevos materiales como el acero estructural, los sistemas aporticados en concreto reforzado y las paredes. Podíanemplear ascensores mecánicos paradar circulación vertical rápida; y podían integrar los cada vez más sofisticados sistemas mecánicos para calentar, ventilar y refrigerar las crecientes áreas de espacios interiores...
Estos desarrollos arquitectónicos encontraron una aceptación inmediata porque satisfacían la necesidad creciente del capitalismo industrial de reunir ejércitos de trabajadores de oficina en un mismo lugar, en sitios donde pudieran interactuar convenientemente entre ellos, tener acceso a los archivos y otros materiales y poder ser supervisados por sus jefes…
Pero había límites naturales a esta expansión hacia arriba de los «rascacielos», asícomo hay restricción en el tamaño de los seres vivos. Las cargas de piso, viento, personas, agua y otros suministros deben ser, en últimas, transferidos al terreno, por lo que mientras más alto se vaya, mayor área del edificio es usada por los apoyos estructurales (columnas), ascensores y ductos de servicios. En algún momento, ya no resulta económico adicionar pisos; la disminución del área útil no justifica el aumento en costo…
Mientras esta carrera se hacía,la «revolución digital» ha venido reduciendo la necesidad de tener todos los trabajadores reunidos, cara a cara,en sitios costosos de los centros de las ciudades. La efectividad en las telecomunicacionesha disminuido la necesidad de la centralización y por consiguiente, aumentado el atractivo de sitios alejados del centro de las ciudades, más convenientes para la fuerza laboral. El almacenamiento digital y las redes de computación soportan cada vez más los accesosremotos a las bases de datos, en contra de los archivos de papel centralizados. Y los negocios descubren cada vez más,que sus objetivos de mercadeo y relaciones públicas pueden obtenerse mejor, mediante páginas en la «web» y puntos de publicidad en los grandes eventos deportivos, que con inversiones en arquitectura monumental, en sitios urbanos costosos.
Cada vez más, las poderosas corporaciones ocupan «campuses» suburbanos para oficinas, de altura baja o intermedia, en vez de las flamantes torres en el centro de las ciudades. Pocos de los millones de clientes de «Microsoft» conocen o se preocupan sobre cómo son sus oficinas centrales, mientras que sus páginas web son conocidas a nivel mundial. La misma Sears, abandonó su flamante torre en Chicago y trasladó su fuerza laboral a un campus suburbano.
Significa lo anterior que ¿los rascacielos son dinosauros en vía de extinción y que ya tuvieron su época? No del todo. En el siglo XXI, como en la época de las pirámides, habrá edificios más altos, construidos con gran esfuerzo y sin una justificación económica real, puesto que los ricos y los poderosos encontrarán satisfacción, aún en algunas ocasiones, en demostrar de manera tradicional, que ellos son los que mandan.