Pastos Marinos
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Panteón Caribe

(Por Francisco Avella)

Jean Pierre Jardel , en un interesante texto plantea que el pensamiento filosófico del mundo creole antillés, está inscrito más en una filosofía del ser que en una filosofía del devenir. El autor explica que esta diferencia se debe a que las preguntas básicas que se plantea el hombre creole antillés son: ¿Quien soy?, "¿De donde vengo?". Señala que en sus discursos no aparece frecuentemente la pregunta ¿Para donde vamos? Cuya respuesta definiría el devenir en términos del pensamiento occidental contemporáneo. Esta búsqueda constante de su identidad, más que de la necesidad de señalarse un rumbo, según Jardel, se debe al trauma sufrido por las Antillas durante la esclavización y al peso del mestizaje como herencia sociocultural, producto del encuentro de África, Europa y América.

Pero lo que le interesa a Jardel, es mirar en que se diferencian estas corrientes filosóficas del mundo creole antillés de la filosofía occidental, que se ha ofrecido como una manera de pensar el mundo a los demás pueblos, especialmente a los conquistados , que es planteada, además, como la única posibilidad de un pensamiento universalista, o en otras palabras, la única forma de expresar la verdad. Pues como afirma Levy , salvo lo que ofrece Europa como filosofía occidental, no ha habido ninguna otra alternativa de pensamiento válido.

Un análisis del planteamiento de Jardel permite afirmar que la filosofía del ser solo sirve de paradigma al mundo creole antillés para definir su identidad (¿Quien soy?, "¿De donde vengo?"), pero no su pensamiento, es decir la manera de plantearse su devenir (¿Para donde vamos?).


Lo que este artículo busca discutir son los resultados parciales de una investigación mas amplia que discute la filosofía del ser, que ubicándose en una lógica de la necesidad ("to be or not to be"), no parece poder entender o explicar la manera como se piensan los pueblos cuya identidad no está basada en una esencia. Por el contrario, plantea que estos pueblos que por definición son hechos de distintas esencias y cuya identidad es ambivalente o ambigua (lo que los presocráticos definían como la hybris , o la metis ), tal vez se piensen en otra lógica, como la de la posibilidad ("tal vez, quien sabe, es posible). Lógica que relativizaría el concepto de identidad (la única, la absoluta, la que responde a la pregunta ¿Quién Soy?), y la redefiniría por las formas como aparecen los pueblos que tienen múltiples identidades a la vez, (que responde a la pregunta ¿Quiénes somos?). El artículo finalmente propone analizar, como en un juego de espejos, los discursos de los antihéroes de un nuevo Panteón Caribe, en el que se reflejan las múltiples identidades producto del terrible encuentro de África y Europa en América.

Es a partir de este relativismo que se busca otra forma de pensamiento, de la que Jardel no se ocupa, que permitiría entender lo que "calzaría", o lo que definiría mejor el pensamiento del mundo creole antillés y tal vez del mundo Caribe.

Esta otra forma plantea no trata de pensar el mundo Caribe con una filosofía del ser como la que impone occidente, en la cual, para ser se debe tener esencia. Pero como los pueblos Caribes no la tienen, (en el sentido de la filosofía occidental, por que históricamente se les negó esclavizándolos), la conclusión parece ser, que filosóficamente hablando no existen . Por lo cual hay que pensar otra forma de existencia de los pueblos que no tienen esencia, puesto que los únicos pueblos que no existen, son los que no se piensan.

Y esta existencia solo sería posible a partir de una nueva forma del pensarse , pues en el fondo lo que se busca es darle sentido a estos pueblos que se piensan reflexivamente. Por ello se utilizarán como ejemplo, y solo como ejemplo, las imágenes especulares que se reflejan en el Panteón Caribe, pero que por razones de espacio no se desarrollan en este artículo.

La forma de pensarse parte de la idea, de que la historia de la filosofía no es sino la historia de las diferentes formas o teorías del conocimiento y de las diferentes concepciones de la forma como los fenómenos aparecen y cambian, a partir de la cual una filosofía del parecer pudiera tener mas sentido, calzar mejor . Por eso lo importante es explicar los cambios, las apariencias mas que las permanencias. Así, desde esta epistemología, la manera de pensar que impone la filosofía occidental no parece ser una determinación y un absoluto, frente a la alternativa del pensarse, con lo que se lograría romper el monopolio de la pregunta "Para donde vamos? que expresaría un destino común y una manera de pensar desde una sola identidad Caribe.

De lo que se trata es de superar la filosofía del devenir a la manera occidental, proponiendo diversas formas de pensamiento a partir de diversas identidades y no de una sola identidad (tomada como esencia) que produciría una sola forma de pensamiento Caribe, para proponer diversa formas de pensamiento adecuadas a las diversas identidades que tienen las personas con que están formados los pueblos Caribes.

Este pensarse, no a partir de la esencia, sino de la provisionalidad de la apariencia, siempre será relativo a un momento del conocimiento, de la existencia, siempre circunstancial y contingente, que muy difícilmente podría reemplazar el conocimiento de la esencia como se lo propuso la filosofía clásica.

El pensarse tiene de particular en las Antillas:

1. Que es reflexiva es decir, tiene que ver como se piensa la propia identidad, desde una historia en donde el sujeto no solo fue esclavizado sino negado con el peor de los castigos, el de dejar de ser, es decir que por definición se le negó el derecho a una esencia.

2. Que no busca imponerse como una manera de pensar, como sucede con la filosofía occidental que se le propone o impone a otros pueblos en búsqueda de identidad, como lo ha hecho Europa .
3. Que se aplica solo a la persona ("el que porta la careta"), es decir al que es capaz de tener varias identidades a la vez, o ser múltiple , y no al individuo o sea el sujeto en el que se realiza el proyecto de universalidad de la modernidad . Persona que en sus múltiples apariencias tiene una fundamental que se sintetiza en el "W're one" (Somos uno) del Carnaval de Trinidad
4. Que no tienen un solo mito fundador, jamás fueron pueblos escogidos por Dios, con pretensiones de pertenecer a un solo origen y a un solo destino bíblico, pues como no eran criaturas de Dios, fueron esclavizados. Solo tienen mitos muy particulares, que asumen concientemente la multiplicidad, la ambigüedad, la ambivalencia, la bifurcación, la catástrofe y finalmente el caos, bajo una categoría fundamental del pensarse: la del DESORDEN .

Y cuando se habla del pensarse no se quiere decir que los únicos que puedan pensarse sean los Caribes mismos desde el Caribe, a partir de sus propias identidades o de la tierra en donde nacieron, lo que les daría mas derechos a unos que a otros. En este sentido el Caribe no solo es el que nació en el Caribe, ni el que vive o se crió en el Caribe, sino el que puede pensarse como Caribe. ¿Como decir que Hemingway, Carpentier, o Mutis no son Caribes?

El que piensa (en términos de una filosofía occidental), tiene una manera de hacerlo, sigue las reglas lógicas, construye silogismos, analiza, induce, deduce, sintetiza, etc. El que se piensa debe buscar una forma adecuada al momento adecuado y a la situación adecuada. Es la negación de lo sistemático y la afirmación del desorden. Es la única forma que tiene de hacer las cosas pues siempre ha sido oprimido y no ha tenido otra oportunidad. Por eso su manera de pensar no es "reglada", cierta, definida. Al contrario es indeterminada desde la misma historia de sus orígenes "dudosos", múltiples, desde la necesidad de sobrevivir en situaciones cada vez más difíciles (la esclavitud, el desempleo, la marginalidad), de afirmarse en el continuo proceso de ser negado .

Así que la única solución es "salirle al paso a las circunstancias", inventarse una regla cada vez que tiene que jugar, para estar seguro de ganar, pues su situación es tan precaria que no puede darse el lujo de perder un juego (como un "gentleman"), pues siempre está tan necesitado que ese juego puede ser el último. Sin embargo, como en el caso de la araña Ananse, solo está dispuesto a perder un juego con tal de "aprender a no perder" .

Y tal vez por que la forma de pensarse es demasiado obvia, es que no ha sido objeto de reflexión, pues la tendencia es a pensar el individuo o el ciudadano dentro de una institucionalidad y una legalidad, tal vez aplicable al que sigue las reglas y no a quien históricamente ha tenido que sufrirlas ("colonial ruler", trata, esclavización, racismo, desprecio, etc.), sobreviviendo en una situación precaria, difícil. Es decir al marginal, al múltiple, quien solo se puede enfrentar a ese mundo adverso desde las figuras del vivo, el astuto,el embaucador, el trickster, el pirata, etc. El que busca, pensarse, lo hace jugando la regla, (como en los juegos de canicas (boliche) de los niños), jugándose la vida a cada instante, tiro a tiro y golpe a golpe, como Pedro Navajas.

Para el que juega la regla, cada una de sus situaciones es original y no tiene como resolverlas de otro modo. Y no las puede resolver por que no se identifica con las reglas del juego que siempre le han querido imponer, sino al contrario, él juega las reglas, pues la vida lo ha puesto en una situación en que tener una forma de pensar fija estructurada, no les sirve de nada. Como el Lazarillo de Tormes, que terminó encontrando la felicidad en donde nadie lo esperaba: viviendo en el deshonor.

Por eso el estudio de lo obvio y lo evidente (claro, si es obvio y evidente para que lo estudiamos?), que no hace parte de la tradición del rigor científico que impera en los medios occidentales, es que se ha perdido la oportunidad de entender pueblos que tienen mucho que enseñar a un occidente que parece entrar aceleradamente en otra Edad Media, en donde la figura del "siervo" parece adecuarse mejor a los tiempos de la globalización. Que por el contrario rechaza la figura del libertario, (que se volvió marginal y problemática), por considerarlo moralmente libertino.

Es así como la condición de marginalidad del Caribe, ha llevado a sus pueblos a tener identidades múltiples, lo que genera una situación que no es común en la historia: la de tener que inventarse una forma de pensarse a partir de identidades ambiguas. Y ello para poder al menos parecer, ya que el discurso histórico sistemáticamente les negó la posibilidad de ser, no solo en el discurso de la esclavitud en los tiempos coloniales, que les quitó la humanidad, sino también en el discurso republicano que limitó la ciudadanía a los "pudientes", pues los esclavos, los "libres" y las personas que no tenían un patrimonio predefinido, ni educación, ni títulos, no podían pertenecer a la Nación en calidad de ciudadanos. Es decir se les negó la posibilidad de existir, al menos desde el punto de vista legal, en una República en donde se suponía no podía haber excluidos.

 
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