Jean Pierre Jardel , en un interesante texto
plantea que el pensamiento filosófico del mundo creole
antillés, está inscrito más en una filosofía
del ser que en una filosofía del devenir. El autor explica
que esta diferencia se debe a que las preguntas básicas
que se plantea el hombre creole antillés son: ¿Quien
soy?, "¿De donde vengo?". Señala que
en sus discursos no aparece frecuentemente la pregunta ¿Para
donde vamos? Cuya respuesta definiría el devenir en términos
del pensamiento occidental contemporáneo. Esta búsqueda
constante de su identidad, más que de la necesidad de
señalarse un rumbo, según Jardel, se debe al trauma
sufrido por las Antillas durante la esclavización y al
peso del mestizaje como herencia sociocultural, producto del
encuentro de África, Europa y América.
Pero lo que le interesa a Jardel, es mirar
en que se diferencian estas corrientes filosóficas del
mundo creole antillés de la filosofía occidental,
que se ha ofrecido como una manera de pensar el mundo a los
demás pueblos, especialmente a los conquistados , que
es planteada, además, como la única posibilidad
de un pensamiento universalista, o en otras palabras, la única
forma de expresar la verdad. Pues como afirma Levy , salvo lo
que ofrece Europa como filosofía occidental, no ha habido
ninguna otra alternativa de pensamiento válido.
Un análisis del planteamiento de Jardel
permite afirmar que la filosofía del ser solo sirve de
paradigma al mundo creole antillés para definir su identidad
(¿Quien soy?, "¿De donde vengo?"), pero
no su pensamiento, es decir la manera de plantearse su devenir
(¿Para donde vamos?).
Lo que este artículo busca discutir son los resultados
parciales de una investigación mas amplia que discute
la filosofía del ser, que ubicándose en una lógica
de la necesidad ("to be or not to be"), no parece
poder entender o explicar la manera como se piensan los pueblos
cuya identidad no está basada en una esencia. Por el
contrario, plantea que estos pueblos que por definición
son hechos de distintas esencias y cuya identidad es ambivalente
o ambigua (lo que los presocráticos definían como
la hybris , o la metis ), tal vez se piensen en otra lógica,
como la de la posibilidad ("tal vez, quien sabe, es posible).
Lógica que relativizaría el concepto de identidad
(la única, la absoluta, la que responde a la pregunta
¿Quién Soy?), y la redefiniría por las
formas como aparecen los pueblos que tienen múltiples
identidades a la vez, (que responde a la pregunta ¿Quiénes
somos?). El artículo finalmente propone analizar, como
en un juego de espejos, los discursos de los antihéroes
de un nuevo Panteón Caribe, en el que se reflejan las
múltiples identidades producto del terrible encuentro
de África y Europa en América.
Es a partir de este relativismo que se busca otra forma de pensamiento,
de la que Jardel no se ocupa, que permitiría entender
lo que "calzaría", o lo que definiría
mejor el pensamiento del mundo creole antillés y tal
vez del mundo Caribe.
Esta otra forma plantea no trata de pensar
el mundo Caribe con una filosofía del ser como la que
impone occidente, en la cual, para ser se debe tener esencia.
Pero como los pueblos Caribes no la tienen, (en el sentido de
la filosofía occidental, por que históricamente
se les negó esclavizándolos), la conclusión
parece ser, que filosóficamente hablando no existen .
Por lo cual hay que pensar otra forma de existencia de los pueblos
que no tienen esencia, puesto que los únicos pueblos
que no existen, son los que no se piensan.
Y esta existencia solo sería posible
a partir de una nueva forma del pensarse , pues en el fondo
lo que se busca es darle sentido a estos pueblos que se piensan
reflexivamente. Por ello se utilizarán como ejemplo,
y solo como ejemplo, las imágenes especulares que se
reflejan en el Panteón Caribe, pero que por razones de
espacio no se desarrollan en este artículo.
La forma de pensarse parte de la idea, de que
la historia de la filosofía no es sino la historia de
las diferentes formas o teorías del conocimiento y de
las diferentes concepciones de la forma como los fenómenos
aparecen y cambian, a partir de la cual una filosofía
del parecer pudiera tener mas sentido, calzar mejor . Por eso
lo importante es explicar los cambios, las apariencias mas que
las permanencias. Así, desde esta epistemología,
la manera de pensar que impone la filosofía occidental
no parece ser una determinación y un absoluto, frente
a la alternativa del pensarse, con lo que se lograría
romper el monopolio de la pregunta "Para donde vamos? que
expresaría un destino común y una manera de pensar
desde una sola identidad Caribe.
De lo que se trata es de superar la filosofía
del devenir a la manera occidental, proponiendo diversas formas
de pensamiento a partir de diversas identidades y no de una
sola identidad (tomada como esencia) que produciría una
sola forma de pensamiento Caribe, para proponer diversa formas
de pensamiento adecuadas a las diversas identidades que tienen
las personas con que están formados los pueblos Caribes.
Este pensarse, no a partir de la esencia, sino
de la provisionalidad de la apariencia, siempre será
relativo a un momento del conocimiento, de la existencia, siempre
circunstancial y contingente, que muy difícilmente podría
reemplazar el conocimiento de la esencia como se lo propuso
la filosofía clásica.
El pensarse tiene de particular en las Antillas:
1. Que es reflexiva es decir, tiene que ver
como se piensa la propia identidad, desde una historia en donde
el sujeto no solo fue esclavizado sino negado con el peor de
los castigos, el de dejar de ser, es decir que por definición
se le negó el derecho a una esencia.
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2. Que no busca imponerse como una manera
de pensar, como sucede con la filosofía occidental que
se le propone o impone a otros pueblos en búsqueda de
identidad, como lo ha hecho Europa .
3. Que se aplica solo a la persona ("el que porta la careta"),
es decir al que es capaz de tener varias identidades a la vez,
o ser múltiple , y no al individuo o sea el sujeto en
el que se realiza el proyecto de universalidad de la modernidad
. Persona que en sus múltiples apariencias tiene una
fundamental que se sintetiza en el "W're one" (Somos
uno) del Carnaval de Trinidad
4. Que no tienen un solo mito fundador, jamás fueron
pueblos escogidos por Dios, con pretensiones de pertenecer a
un solo origen y a un solo destino bíblico, pues como
no eran criaturas de Dios, fueron esclavizados. Solo tienen
mitos muy particulares, que asumen concientemente la multiplicidad,
la ambigüedad, la ambivalencia, la bifurcación,
la catástrofe y finalmente el caos, bajo una categoría
fundamental del pensarse: la del DESORDEN .
Y cuando se habla del pensarse no se quiere
decir que los únicos que puedan pensarse sean los Caribes
mismos desde el Caribe, a partir de sus propias identidades
o de la tierra en donde nacieron, lo que les daría mas
derechos a unos que a otros. En este sentido el Caribe no solo
es el que nació en el Caribe, ni el que vive o se crió
en el Caribe, sino el que puede pensarse como Caribe. ¿Como
decir que Hemingway, Carpentier, o Mutis no son Caribes?
El que piensa (en términos de una filosofía
occidental), tiene una manera de hacerlo, sigue las reglas lógicas,
construye silogismos, analiza, induce, deduce, sintetiza, etc.
El que se piensa debe buscar una forma adecuada al momento adecuado
y a la situación adecuada. Es la negación de lo
sistemático y la afirmación del desorden. Es la
única forma que tiene de hacer las cosas pues siempre
ha sido oprimido y no ha tenido otra oportunidad. Por eso su
manera de pensar no es "reglada", cierta, definida.
Al contrario es indeterminada desde la misma historia de sus
orígenes "dudosos", múltiples, desde
la necesidad de sobrevivir en situaciones cada vez más
difíciles (la esclavitud, el desempleo, la marginalidad),
de afirmarse en el continuo proceso de ser negado .
Así que la única solución
es "salirle al paso a las circunstancias", inventarse
una regla cada vez que tiene que jugar, para estar seguro de
ganar, pues su situación es tan precaria que no puede
darse el lujo de perder un juego (como un "gentleman"),
pues siempre está tan necesitado que ese juego puede
ser el último. Sin embargo, como en el caso de la araña
Ananse, solo está dispuesto a perder un juego con tal
de "aprender a no perder" .
Y tal vez por que la forma de pensarse es demasiado
obvia, es que no ha sido objeto de reflexión, pues la
tendencia es a pensar el individuo o el ciudadano dentro de
una institucionalidad y una legalidad, tal vez aplicable al
que sigue las reglas y no a quien históricamente ha tenido
que sufrirlas ("colonial ruler", trata, esclavización,
racismo, desprecio, etc.), sobreviviendo en una situación
precaria, difícil. Es decir al marginal, al múltiple,
quien solo se puede enfrentar a ese mundo adverso desde las
figuras del vivo, el astuto,el embaucador, el trickster, el
pirata, etc. El que busca, pensarse, lo hace jugando la regla,
(como en los juegos de canicas (boliche) de los niños),
jugándose la vida a cada instante, tiro a tiro y golpe
a golpe, como Pedro Navajas.
Para el que juega la regla, cada una de sus
situaciones es original y no tiene como resolverlas de otro
modo. Y no las puede resolver por que no se identifica con las
reglas del juego que siempre le han querido imponer, sino al
contrario, él juega las reglas, pues la vida lo ha puesto
en una situación en que tener una forma de pensar fija
estructurada, no les sirve de nada. Como el Lazarillo de Tormes,
que terminó encontrando la felicidad en donde nadie lo
esperaba: viviendo en el deshonor.
Por eso el estudio de lo obvio y lo evidente (claro, si es obvio
y evidente para que lo estudiamos?), que no hace parte de la
tradición del rigor científico que impera en los
medios occidentales, es que se ha perdido la oportunidad de
entender pueblos que tienen mucho que enseñar a un occidente
que parece entrar aceleradamente en otra Edad Media, en donde
la figura del "siervo" parece adecuarse mejor a los
tiempos de la globalización. Que por el contrario rechaza
la figura del libertario, (que se volvió marginal y problemática),
por considerarlo moralmente libertino.
Es así como la condición de marginalidad
del Caribe, ha llevado a sus pueblos a tener identidades múltiples,
lo que genera una situación que no es común en
la historia: la de tener que inventarse una forma de pensarse
a partir de identidades ambiguas. Y ello para poder al menos
parecer, ya que el discurso histórico sistemáticamente
les negó la posibilidad de ser, no solo en el discurso
de la esclavitud en los tiempos coloniales, que les quitó
la humanidad, sino también en el discurso republicano
que limitó la ciudadanía a los "pudientes",
pues los esclavos, los "libres" y las personas que
no tenían un patrimonio predefinido, ni educación,
ni títulos, no podían pertenecer a la Nación
en calidad de ciudadanos. Es decir se les negó la posibilidad
de existir, al menos desde el punto de vista legal, en una República
en donde se suponía no podía haber excluidos.
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